
Pues sí, he elegido un
buen día para comenzar de nuevo mis entrenamientos. 2 grados en la calle y nevando. Eso sí,
el espectáculo era precioso, sobre todo a medida que iba dejando atrás la gran urbe y los blancos prados me llenaban los ojos... ¿o los prados seguían estando verdes y eran los copos los que se me metían en los ojos? No sé. Quizás haya sido que he caído en algún estado catatónico debido al
principio de congelación de mis manos que me ha acompañado durante la segunda media hora y eso me hacía evadirme de la realidad.
- ¿Grunsu fus Urdunulu? -me pregunta un hombre desde debajo de su nevado paraguas.
Me paro, enciendo el traductor persona-aldeano-persona y me giro hacia él.
- ¿Qué dice? No le entiendo.
- ¡Qué si vas para Urioste!
- Mi destino es Sestao, donde está mi casita.
- Es para que le digas al de la granja que una de sus vacas está tirada allí abajo, muy hinchada. Que venga a recogerla.
- No sé quién es el de la granja -aunque recuerdo haber pasado una cuando he venido-, pero si veo a alguien allí se lo comento -le digo mientras me pongo en marcha. No quiero convertirme en un muñeco de nieve y que me pongan una nariz de zanahoria... el naranja no me convina con las zapatillas.
Al llegar a la granja disminuyo me endiablada velocidad y... ¡premio!
- ¡Oiga! ¿Las vacas de más adelante son suyas? -le grito al hombre que se refugia bajo la tejavana.
Con parsimonia se acerca las manos al cigarrillo, le da una profunda calada y me mira... ¿La nieve le impedirá oír? No me sobra el tiempo, así que...
- ... es que hay una tumbada... Lo mismo hasta le pasa algo.
- Bien... -me contesta después de dos interminables segundos.
- De nada -le grito mientras reanudo mi vertiginosa carrera. Se conoce que la nieve también me ha impedido oír su "Gracias".
Ya de vuelta en casa las
barrillas me reciben cordiales y me prometo a mí mismo que
de este sábado no pasa. Saco a pasear al aspirador, fijo,
en cuanto se marchen los reyes de casa. Que se abracen a sus amigos los pastores y con todos sus animalicos y con la familia esa de protas marchando al camarote, hasta dentro de 11 meses, ¡ale! Que ya que lo manchan todo de pan rallado y harina bien podrían arrimar el hombro y limpiar un poco. ¡Pues no! Se quedan todo el día ahí, quietitos, haciendo figuritas... El día que me canse...
Bueno, y yo a prepararme, que hoy
Begotxu ha aprobado el carné de conducir y tiene que haber celebración... A ver si llego a tiempo y no se ha dormido ya porque las horas que son, que
no sé qué hago a estas horas escribiendo pudiendo estar... en otro lugar. Hasta mañana.