Nueva plantilla

jueves, 9 de agosto de 2007
Por algo le puse este nombre al blog. Cuando algo parece que está establecido tengo la necesidad de cambiarlo. Esta vez ha sido la plantilla. espero que dure más de 2 horas.

¡Ah! Sí, la he recogido de aquí.

Y por hoy se queda así, con todos los flecos sin recortar. Eso para otro día.

Historia de una pantalla

El viernes 20 de julio, aquejado de un mal que no podría determinar, mi pantalla BenQ FP737s de 2 años (¡2 añitos na más!) decide irse al limbo de las pantallas. Y allí ya determinarán si ha mostrado imágenes poco éticas y, por ello, debe ir a la zona más profunda del infierno de las pantallas, donde borran los caracteres con típex, entre otras cosas... o (volvemos al limbo) si en el transcurso de su existencia se ha negado a representar nada relacionado con el maligno y tiene preferencia junto a la divinidad Don Pantallo. En cualquier caso, me consta que, a partir del limbo, han instalado unos inhibidores de frecuencia potentísimos y el GPS con el que le quería mandar no iba a servir de nada, así que, cuando vuelva de allí en forma de holograma ya nos contará su experiencia.

Con un chorretón de sudor frío que recorría mi espalda y una rogativa en mi limitada mente -Por favor, Don Pantallo, que sean 3 y no 2.- busqué la garantía. -¡Toma! Puedo seguir invirtiendo mi dinero en helados, que no toca comprar pantalla nueva.- me dije a mí mismo mientras hacía volatines en el espacio tridimensional de mi habitación...

La página de la garantía indicaba dos formas de contacto: una página web y un número teléfono. A través de su página les envié una consulta y me redirigieron al mismo teléfono de la garantía. Llamé. Me atendieron al momento, de forma muy agradable, me dieron unas instrucciones facilitas (que, incluso sin haberme echado la siesta, llegué a comprender) y me dijeron que me enviarían otra pantalla, pero que, ¡atención, disyuntiva!) si no encontraban el mismo modelo que yo había adquirido -... ¿le importaría si le enviamos uno superior?-. Busqué la trampa en la pregunta... pero no la encontré, así que me lancé. -No, no me importa.- le dije, ufano. -Bien, entonces en un plazo máximo de 20 días hábiles la tiene vd. en casa.-


Empaqueté mi pantalla para hacer intercambio con el transportista cuando me trajera la que sí funcionaba (una de las instrucciones que entendí y que repito porque me hace ilusión) y esperé... una semana; porque el jueves siguiente, 26 de julio, tenía una pantalla similar a la que se me había estropeado.

Gracias, Benq, por trabajar como Dios manda.