Engañamos a Leire y a Inda para que nos hicieran de cicerones durante todo el día, ya que nosotros teníamos que ir... y disfrutamos de la casa de sus tíos, del pasillo-terraza y de la hamaca (¡vaya siesta más maja que me eché!).
El día, aunque frío, nos salió soleado. Paseo matinal, comida al sol y, a la hora de recoger, los hombres de la casa que ven oportuno retirarse a pensar en sus cosas. Un sol y sombra. El menda eligió sol.
Buen ambiente para la carrera (se quería llegar a las 800 inscripciones y fueron casi 1100), recorrido completamente llano, tres avituallamientos líquidos a falta de uno, distancia homologada, dos cronómetros en distintos puntos del recorrido, chip, camiseta térmica, bebida isotónica y fruta para exportar. Todo por 10 euros. Dos peros: la interminable cola de la fruta hizo que nos quedásemos helados y el agua de la ducha no ayudó a calentarnos. Por fortuna encontramos la solución para entrar en calor: comernos un helado.
¿Mi resultado? Buenas sensaciones -a pesar de que no acaba de abandonarme este dichoso catarro- y conseguí robarle unos segundos al crono. Mimos y siesta son buenos aliados.
No sé si es él el que me sigue a mí o soy yo quien le sigo a él, el caso es que Fortunato también estuvo allí.
Gracias a Ángel Tomás también podemos disfrutar de la carrera.
2 comentarios:
http://wwwangeltomas.blogspot.com
Aquí se puede ver un reportaje fotográfico de los 10 km. Villa de Laredo
Saludos
Gracias Ángel.
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