Habría que empezar por definir quién es pobre aquí y quién no. Miguel ya sabemos que sí, que es probe, pero no es de Miguel de quien quiero hablar sino de María Griçelda.
María Griçelda es una niña que tenemos apadrinada desde hace algunos años a través de la Fundación Intervida. (La conciencia, que obliga a cosas como ésta y que, aún así, se niega a callarse. Ahí dentro, dale que le das, con la ma
Durante estos últimos años la niña nos obsequia con dibujos que va realizando a lo largo del año, suelen ser en dos momentos: uno un poco antes de la Navidad, el otro... a lo largo del año. Más o menos. (Yo y mi memoria de pez.)
El apadrinamiento (o amadrinamiento, según se mire) funciona mientras la niña (en este caso) esté en período de escolarización. Cuando se le acabe la beca, pasaríamos a
No sabemos exactamente cómo funciona el sistema de escolarización de allí; de tan lejos como está Guatemala (el país de nuestra María Griçelda). Pero según datos que vamos rescatando de las conversaciones con personal de Intervida (hoy mismo, con una tal Marisol), suelen estar hasta los 14 años. Aunque depende de varios factores:
- del país donde esté la niña. En este caso, Guatemala, eso ya lo sabemos
- de la edad con que se escolarizase. Eso no lo sé yo y parece ser que tampoco ellos
- de las veces que haya repetido curso. Que también lo deberían saber. Amos, digo yo
Y ¡ay! con esos regalos tan bonitos que nos hace todas las Navidades y que con toda nuestra ilusión colgamos colgábamos en la nevera... Y es que no admito que una niña de su edad se quiera quitar años.
Acepto que, sobre todo a las mujeres, no les guste decir su edad (es algo que está ahí, que no lo entiendo pero lo acepto.) A no ser que sea una mujer mayor... mayor, de esas que no cuentan los que han cumplido sino los que van a cumplir.
- ¿Cuántos años tiene, señora?
- En febrero haré 83.
Pero que con 12 años se niegue a cumplir más me parece excesivo. No es normal que en los regalos de las últimas 3 Navidades tenga la misma edad: 12 años. A este paso me la imagino ¡cuidando de sus nietos con 12 años!
Claro que se me ocurren varias explicaciones a este hecho insólito:
- que María Griçelda tenga miedo pavor al número 13 y, como tampoco se atreve a cumplir dos años de golpe (esto es como cuando no nos atrevemos a adelantar a dos coches de golpe), se haya quedado estancada en los 12
- que en Intervida hayan hecho pegatinas de más y, por no tirarlas, sigan utilizándolas en los dibujos de María Griçelda y en los de sus compañeros
- que el tiempo en Guatemala se haya detenido (o que avance muy despaciiiito)
- que nos estén tomando el pelo
Ya estoy empezando a sentir cómo la puñetera conciencia ésta comienza a alzar la voz en vista de nuestro próximo acto. Un placer haberte conocido, María Griçelda. A propósito, ¿cuántos años vas a hacer?