Entramos en Decathlón y... Karlos ya no conoce a nadie, revolotea, corre por un pasillo, se frena en seco aquí, da otra carrerita hasta allá, se gira en redondo, hace el pinopuente... Begotxu se sienta. -Ya se cansará -seguro que piensa.
Llegamos a la sección de zapatillas, pido que me hagan el estudio de la pisada.
- ¡Ale Robocop! Comienza a trotar hasta que yo te diga basta.
Yo no tenía entrenamiento ese día pero, aún así, me hice 4 rectas-pasillo allí mismo, 2 con la prótesis y el masajeador en la pierna izquierda y 2 con ellos en la derecha. La chica que me asesoraba me dijo:
- No es necesario hacerse la prueba en las dos porque el tipo de pisada es el mismo en ambos pies.
Aún así me hice la prueba en ambos para conseguir un gran veredicto y una cara enorme de asombro por parte de la dependienta:
- Ligero supinador en la izquierda y muy pronador en la derecha... ¡No lo había visto nunca!
- Uno, que es especial y que corre como si siempre hubiera viento lateral. -le contesté yo.
Total, que tenía tres opciones:
- o me olvidaba de seguir corriendo... imposible, sigo siendo un cobarde
- o me compraba dos pares de zapatillas, uno apropiado para mi supinador pié y otro para el pronador... ni está el horno para bollos ni las navieras en condiciones
- o me compraba una neutras y ¡a ver qué tal!... probemos ésta, entonces
Después de mucho probarme y en base a las sensaciones me salí de allí con unas Kalenji Kiprun 1000 que, si bien no son para montar una fiesta yo tampoco aspiro a ser como Kipketer. Además, que son muy bonitas y eso es, fundamentalmente, lo que importa en unas zapatillas de correr, ¿no?
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