
Espero no quedarme
cojito para toda la vida, como les pasaba a los hombres que, nacidos en los bancales de aquel perdido pueblo de montaña, eran arrancados antes de tiempo. La película en la que se narraba ésta y otras

historias surrealistas no es otra que
Amanece que no es poco, escrita y dirigida por el genial
Jose Luís Cuerda.
Me disperso con facilidad; lo sé. Yo no venía a hablar de la película sino de mi
dolor en el pie izquierdo. Ya lo
comenté hace algún tiempo y sigo con él. Afortunadamente de los otros me he olvidado, sin embargo, éste se mantiene ahí, y eso q

ue le estoy aplicando todos los
remedios de la señorita Pepis: que si visitas al quiromasajista, que si le unto con archilla y lo
encalcetino para que pase la noche calentito, que si le aplico
frío siberiano para que se retraiga (hasta los
güebillos se me encogen para adentro
gracias al frío que éste y él nada, ale), que si taloneras de gel, que si
8 horas con los piés encima de la mesa del trabajo descanso...
Y ahora es cuando yo me pregunto: ¿no será que a mí también me han arrancado antes de tiempo?
1 comentarios:
[...] es la IX subida a Artxanda. Me la he propuesto a mí mismo (¡Oye Karlos! Te propongo…) como terapia de choque: o termino por arreglarlo… o no. El caso es que ésta forma parte del entrenamiento que me he [...]
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