Cojito para toda la vida

miércoles, 8 de octubre de 2008
Espero no quedarme cojito para toda la vida, como les pasaba a los hombres que, nacidos en los bancales de aquel perdido pueblo de montaña, eran arrancados antes de tiempo. La película en la que se narraba ésta y otras historias surrealistas no es otra que Amanece que no es poco, escrita y dirigida por el genial Jose Luís Cuerda.

Me disperso con facilidad; lo sé. Yo no venía a hablar de la película sino de mi dolor en el pie izquierdo. Ya lo comenté hace algún tiempo y sigo con él. Afortunadamente de los otros me he olvidado, sin embargo, éste se mantiene ahí, y eso que le estoy aplicando todos los remedios de la señorita Pepis: que si visitas al quiromasajista, que si le unto con archilla y lo encalcetino para que pase la noche calentito, que si le aplico frío siberiano para que se retraiga (hasta los ebillos se me encogen para adentro gracias al frío que éste y él nada, ale), que si taloneras de gel, que si 8 horas con los piés encima de la mesa del trabajo descanso...

Y ahora es cuando yo me pregunto: ¿no será que a mí también me han arrancado antes de tiempo?

1 comentarios:

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