Total que, cansado, tarde y agobiado por el montón de cosas que me esperan por hacer. Así llego yo de mañanita a mi centro de trabajo. Sin embargo, hay días en los que don Sol se alía con doñas Nubes y le alegran a uno el día. Esto es lo que me he encontrado esta mañana al llegar a mi despacho:
Ir a trabajar merece la pena
miércoles, 8 de octubre de 2008
Publicado por
kaferemo
en
miércoles, octubre 08, 2008
Etiquetas:
Cajón de sastre,
Sestao
La mayoría de los días, después de que suena el despertador, mantengo una dura pelea con las sábanas. Me abrazan las piernas, se me meten en las ingles, se agrupan formando montañas inescalables que, por momentos, parecen crecer a mi alrededor... ¿para qué? Para acabar perdiendo, pues todos los días consigo salir victorioso. Eso sí, la dura pelea no dura nunca menos de 15 minutos y ese tiempo invertido en zafarme de mis mañaneras adversarias es el que me falta para llegar a la hora al trabajo.
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