Dos son las razones fundamentales para no querer ser rata alada:
- los cocodrilos me asustan, lo reconozco.
- las palomas no son nada organizadas, cada cual va a lo suyo; por eso no tienen ni agencias de viajes, ni tahonas, ni siquiera tiendas de todo a 1 euro. Es más, de hecho cuando se les ocurre morirse -y como no se les ocurre preparar con antelación su paso al cielo palomil- van y lo hacen en un tejado cualquiera.
Por suerte los gusanos sí son organizados y van allí donde mamá Natura les pide que se gusanicen.
Y no, gusano tampoco quiero ser, gracias. No llegaría ni un día pronto a trabajar... (A ver si va a resultar que soy gusano...)
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