Pereza 0 - Karlos 1

martes, 28 de octubre de 2008
Claro, eso si empezamos a contar desde el día de hoy, porque si nos remontamos a... da igual cuándo, el caso es que la Sra. Pereza gana por goleada. Pero no estamos hablando de tiempo atrás, ya sabemos que agua pasada no mueve molino. Hablemos de hoy, entonces.

La he visto prepararse. Sí. Se me ha puesto delante de la puerta dispuesta a no dejarme salir a correr. Antes ya me había atado fuertemente las piernas con la manta, para que no pudiese levantarme de la siesta; pero, no sin apuros, he conseguido zafarme de sus malas artes usadas mientras tenía bajas las defensas. Y los párpados.

Total, que me he calzado mi ropita de deporte y con paso decidido me he plantado delante de la Sra.. Con un golpe seco la he apartado a un lado sin miramientos y me he salido a la calle. Estas cosas son mejor así, no hay que andarse con rodeos. Allí me esperaba Doña Lluvia. Por suerte, ya sabía que estaba allí; ella es muy escandalosa y se la oye hacer ruido cada vez que sale a la calle. Debe tener falta de autoestima o algo así, por eso intenta llamar la atención montando alboroto y pringándolo todo. Por suerte, ya me lo esperaba, llevaba todo el día haciendo de las suyas.

Hora y media he estado aguantándola. Que si te escupo en la cara, que si te hago pis en una pierna... Es como una niña. Y como ha visto que no podía conmigo, ha llamado a varias de sus primas -sí, las que se juntan los fines de semana, todos las conocemos- y han cogido una llorera... y bueno, claro, yo una chupa... de las de agua, que si hubiese sido de cuero no me hubiese importado tanto. Total, que me he ido para casa, ya era hora...

Si seguía o no, allí tirada, la Sra. Pereza, no lo sé. He querido mostrarle mi indiferencia y ni siquiera he mirado para donde podría estar. Así que no la he visto al entrar cabizalto camino de la ducha.

Ahora, después de la sesión de SPA de esta tarde (agua de lluvia, pediluvio y ducha) y de la cena reparadora me doy cuenta de que la Srta. Fascia también quiere su parte de protagonismo en esta historia y decide salir a escenario. Aunque aún es pronto y sólo se asoma tímidamente entre bastidores. Mañana estará en todo su esplendor; pero eso es lo que quería. Mañana tengo cita con un nuevo osteópata, quiero novedades con respecto a mi fascitis. Podía ir sin dolor, pero ¡quiá! Voy a ponérselo difícil, quiero que se gane el sueldo.

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