Con la inscripción (6 €) dan una bolsa con regalitos: aceite para masajes (¡Begotxu! Me está entrando un dolor, así por aquí, que me coge el lado este y me repercute... ¡vaya si me repercute!), aceite de calentamiento (cómo si yo lo necesitara), barritas energéticas (donde estén mis galletas rellenas con triple relleno de nocilla-Lidl), colonia (supongo que para después de la prueba), una camiseta (para no tener que ir desnudo), el dorsal y propagandas varias. Eso sí, por mas que he buscado no he encontrado el billete de funicular por ninguna parte, así que no me queda otro remedio que subir corriendo. Y con más razón pensando que le he engañado convencido a Alfonso para que se venga el domingo.
Sólo espero que se nos respete. Yo, por si el tiempo no lo hace llevaré un chubasquero efecto sauna; y por si a algún corredor le da por arrimarse demasiado (ya se sabe, hay gustos para todo), ese día me pondré el canzoncillo faja metalizada a prueba de aperturas no deseadas que reservo para los eventos peligrosos.
Como me sobra mucho tiempo en mi vida y no sé en qué invertirlo; pero sobre todo para demostrar que sí, que pintar pinto, y a veces hasta bien, me he pintado la ruta del domingo. No me valía con la página oficial, no, así que me he decido a pintar la mia. Y, hablando de pintar:
Pintor que pintas mas bien poco,
es normal que te agobies si, además, se te ve un moco.
Pensarás: - Debo huir, cual loco,
más allá del Orinoco.
Me acerco y te digo mientras te toco:
¡Quédate! Anda... para que me pueda reir, de ti, un poco.
Definitivamente, lo mío no es la poesía.
es normal que te agobies si, además, se te ve un moco.
Pensarás: - Debo huir, cual loco,
más allá del Orinoco.
Me acerco y te digo mientras te toco:
¡Quédate! Anda... para que me pueda reir, de ti, un poco.
Definitivamente, lo mío no es la poesía.
0 comentarios:
Publicar un comentario