Hay otros, sin embargo, que salen de botellón y dejan olvidadas, por ahí, como que no quiere la cosa, sus referencias.
Unos hablarán de propaganda subliminal, otro de publicidad creativa. Yo creo que son unos guarros.
Y no me he tenido que ir lejos para encontrarlo. De hecho, no he tenido que ir a ningún sitio. Ha sido esta misma mañana, en el camino que une mi casa con el trabajo. (De más cosas que me encuentro en mi camino -terreno minado por los desechos caninos, macetas cojas o sin flores- ya hablaré en otra ocasión.)
3 comentarios:
Ay, el arte tiene muchas caras y hay muchos caras que dicen hacer arte, por ciento, ¿un miercoles por la noche hacen botellón?. Me preocupa la juventud y no precisamente la mia...
Con lo que les cuesta a la juventud (en esas juergas etílicas) activar las neuronas para dejar todo ese "arte" esparcido "con (des)acierto" cerca de tu hogar (dulce hogar) para que puedas disfrutarlo (gratis) cada amanecer (como los donuts!) y tú criticándolos!!.
Dónde iremos a parar!!
Je!
Me gusta cómo escribes.
Un beso.
Manu. Botellón y gusanitón, el reportaje gráfico lo atestigua.
Ana. ¡Va! Los textos son comos los colores, todo depende de quien lo lea. Y sí, tengo que agradecer el encontrarme casi a diario con tanto arte.
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