La máquina de romper cosas

viernes, 19 de septiembre de 2008


Ya avisé que el toro andaba detrás mio. Me pilló; me dio dos vueltas en el aire y, sin esperar a que tocase el suelo me volvió a cornear. Para despedirse me dio una coz y siguió su camino, supongo que en busca de algún otro pringadillo.

Que no se pueden dejar las cosas para última hora, oye, que la falta de tiempo hace que los quehaceres realizados deprisa y corriendo salgan mal. O no salgan. 20 días sin blog; por suerte no vivo de esto... Ya, pero ¿y la imagen? Sí, bastante mala.

El caso es que intenté una migración en una tarde sin siesta y con la necesidad de preparar la maleta pues nos íbamos al día siguiente de vacaciones. No tengo ordenador portatil y en mi destino, aunque el Ayto. habilitó un telecentro con conexión a internet, no pude hacer mucho.

Muchos temas he dejado pendientes, ahora sólo es cuestión de ponerlos en fila (aunque la fila de dos vueltas al blog) e ir resolviéndolos uno a uno.

Lo prometo, ya he guardado la máquina de romper las cosas. Sin embargo tengo la impresión de que tiene vida propia porque por las noches oigo ruidos extraños...

0 comentarios:

Publicar un comentario