El niño y su pulsómetro nuevo

martes, 29 de julio de 2008

Érase una vez un niño que no sabía qué excusa poner para comprarse un pulsómetro nuevo. Pensó en colocarlo debajo de la rueda de algún coche y simular algún fallo en el mecanismo, pero no hizo falta. El propio pulsómetro, quizás intuyendo los planes que se estaban preparando para él, decidió dejar de ser estanco y convertirse en frutería... O tienda de muebles, no sé, el caso es que esa es otra historia y será contada -quizás, sólo quizás- en otra ocasión.


Sin necesidad de excusa ya, se dirigió nuestro protagonista (el niño, no el pulsómetro) a su tienda de barrio favorita: Decathlon, con una finalidad necesidad: pulsómetro capaz de medir las pulsaciones máximas. El afortunado fue el Geonaute CW T500, de 49,90€.



Y esa misma tarde, a probarlo. 192 pulsaciones máximas. -Estoy hecho un chaval -se dijo. Pero otra voz, la de su mujer, le hizo poner los pies en la tierra. -Un chaval no; un niño. Mejor dicho, un niño grande.

4 comentarios:

Ana dijo...

Pero qué tendréis los hombres (perdón! quería decir los "niños"!) con toooodos los "gadgets", que os vuelven locos!!?.
Disfrútalo, "Chaval"!!.

Un abrazo.

kaferemo dijo...

Ana. Ya sabes que los hombres somos muy limitados; y los gadgets consiguen aportarnos funcionalidades que no podemos alcanzar. Esa tiene que ser la explicación.

Que si una memoria portátil (por la incapacidad de recordar nada), un coche más rápido (por el sentimiento de inferioridad), una muñeca hinchable... ¡Ah, no! Esto creo que no va aquí...

Ana dijo...

Los hombres sois "muy limitados"?.
Pero quién te ha dicho eso?!! Una mujer, eh?;-)

"Los gadgets consiguen aportar funcionalidades que no se pueden alcanzar". Guau! impresionante teoría!!.

Lástima que yo no la pueda aprovechar.... porque a memoria de pez no me gana "naide" pero..... si he de lidiar con memorias portátiles y demás, uf! que me llamen "Dori"("Buscando a Nemo") que no me pienso ofender!!.

Un beso.

kaferemo dijo...

Ana. En cuanto a que "somos limitados"; yo, lo tengo claro. Es mejor reconocerlo y pasar del problema. Por ejemplo, cuando repartieron a mí no me tocó memoria, pero sí a Begotxu, que tiene por ella, por mí y por todos mis compañeros. Yastá. Solucionado.

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