Un libro, un árbol, un hijo

jueves, 3 de abril de 2008
El árbol acabo de plantarlo gracias a la iniciativa de Union Fenosa. Ni me he ensuciado las manos, ni he tenido que comprar herramienta o ropa especial para hacerlo. Y todo desde la comodidad de mi ajada silla de ordenador. Ahora sólo me queda escribir un libro y tener un hijo. Si escribir un blog (aunque sea de forma aperiódica) convalida lo de escribir un libro ¡que sirva este blog como ejemplo!, sólo me queda lo del hijo.

No sé qué es cuidar de un hijo, pero seguro que es algo que implica muchas satisfacciones y, también, muchas (aunque alguna menos) desavenencias. Algo así como mantener una página web; y a eso, con mejor o peor fortuna, me dedico algunos ratos. Esto -me figuro que de la misma manera que el cuidado del querubín- también se convierte en una tarea durísima: que si cómprale ropa nueva porque la que tiene se le ha quedado pequeña (más espacio en el servidor) o vieja (actualizaciones), que si llora, o se pone agresivo, o te sale por peteneras (los foros y las razas de los que los pueblan)... Me estoy dando cuenta de que, si ya tengo todo esto hecho en esta vida, puedo cruzarme las manos detrás de la cabeza y, aprobechachando mi peso y el de los helados que me he metido entre pecho y espalda, tumbar el respaldo de la silla para colocar los pies encima de la mesa y termipo7nar .-de escrribvirt eeeeeste piosttty copn elkllo0s..-

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