En cualquier caso el texto venía a decir, poco más o menos, lo mismo: que si habían comido risotto de calabacín y codorniz crujiente con lengua de Idiazabal; que si verduras con gambas y salsa de soja; que si lomos de rodaballo del Cantábrico con compota y, de postre, goxua.
Lo que no acabo de entender es porqué no les obsequiaron también, con algo tan nuestro como una tarde de deporte rural vasco. Bien podría haber sido algo así como:
- De primero: división de tallos fuertes y macizos de árboles mediante el uso de una herramienta cortante, compuesta de una gruesa hoja de acero, con filo algo convexo, ojo para enastarla y, a veces, con peto.
- De segundo: movimientos por el suelo tirando de una sustancia mineral, más o menos dura y compacta, que no es terrosa ni de aspecto metálico.
- De tercero: agujerear la similar (que no misma) anterior sustancia mineral (y bla, bla, bla) mediante las técnicas de golpeado torsión.
- De cuarto: movimiento vertical y hacia arriba de la (sí, la misma) sustancia mineral (que bla, bla y bla) en diferentes dimensiones, pesos y formas.
Y así podríamos (podrían) seguir, disfrutando, días y días.
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