Ferrara

jueves, 12 de junio de 2008
Ayer, hace 11 años, Begotxu y yo comenzamos nuestra relación parejil; y como era una fecha importante decidimos celebrarlo. Tenía que ser una celebración por todo lo alto, así que de decidimos irnos a cenar a un restaurante de postín: el Ferrara.

Es cierto que para quien no lo conozca, desde fuera no tiene nada que llame poderosamente la atención. Incluso, una vez dentro, el aspecto de tasca bodegón de toda la vida puede invitar a más de uno a recoger las pocas ganas con las que había entrado y llevárselas para Villadiego. ¡Ay! Insensatos. Estos son los mejores... Desconfiad de los sitios con mucha luz, de las paredes de cartón piedra y de los platos degustación. Apartaos de las sonrisas Profident, los pelos engominados y las voces engoladas.

Que no digo yo que no se coma bien en un Parado Nacional; no es eso. Pero que comida, trato y precio, juntos, hacen del Ferrara un sitio más que recomendable tanto para comer a diario como para celebrar, de eso no me cabe ninguna duda.

Cuando pienso en los champis se me sigue haciendo la boca agua, las cocretas tenían la bechamel más fina que he probado nunca, las alcachofas rellenas de salsa de langostinos y marisco... lástima de cámara de fotos. Y de postre, el de la casa, para mí y para todos mis compañeros; melocotón en almíbar (a falta de un trozo pequeño, dos grandes), flan de huevo (casero... o daba el pego), helado (bien frío) y nueces, y nata... y más nueces, y más nata...

Y además:

- Oye, que te has debido confundir con el precio de los postres; nos has cobrado de menos.
- Veo que estás despierto... bueno, lo he hecho para redondear, pero no le des más vueltas.

Eran 55 céntimos, una cantidad que no lleva a ningún sitio... bueno, sí, es una cantidad que nos llevará de vuelta. Seguro.

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