Hemos declarado la guerra

sábado, 15 de septiembre de 2007
... a las palomas. O quizás hayan sido ellas las que nos la hayan declarado a nosotros. La verdad es que no sé quién empezó todo esto; lo que sí estaba claro era que la victoria parecía estar claramente de su parte. Hasta hace quince días.

¡Y yo que siempre había pensado que no había animal más tonto que las palomas...! Sólo hay que ver cómo, cuando se reunen para darse algún festín, los hábiles gorriones les roban las viandas ¡de sus mismos picos! Sin embargo su servicio de inteligencia funcionaba de miedo, aprovechaban nuestras ausencias de casa para adentrarse en nuestro territorio y dejarnos los desperdicios generados en sus campamentos... vamos, que nos dejaban el balcón lleno de mierda.

¡Ya estamos hartos de recoger la mierda de otros! -dijimos un día, a coro, Begotxu y yo. Y ahí comenzamos a pensar en soluciones.

Las armas de fuego las descartamos en seguida, y es que no nos sobra el sitio en casa para meter yerros desos. Y el desagradeble olor que deja la pólvora quemada... quita, quita, no era una buena solución. Salir al balcón cada media hora golpeando la olla de los garbanzos con un cazo metálico tampoco nos pareció lo más ideal ¿Por qué? Sencillo, porque algunas veces también hacemos garbanzos y el sonido que se produce al golpear la olla llena no es adecuado para espantar.

Nos planteamos que éste nuestro problema (¡ay! tantos capítulos de "Aquí no hay quien viva") no debía ser único, y buscamos las soluciones que nuestros convecinos habían utilizado para atajarlo.

Hay quien ha puesto bolsas de plástico colgando de persianas, de colgadores... aunque los cds del Fary y de La Pantoja son el producto estrella. Aún así, toda la información que pudimos reunir nos hizo ver que no era la repanocha, que se acostumbraban y volvían a adentrase en el territorio. Y, después de algunas vueltas llegamos a la solución ideal: si a mí -que soy más grande que las palomas, y más fuerte, y con más mala leche- me dan miedo los cocodrilos, sobre todo por sus dientes, a las palomas les tienen que dar más miedo todavía.

Así que hemos puesto unos dientes de cocodrilo bordeando la jardinera del balcón.


Y llevamos dos semanas ya libres de cargas, libres de la pesada carga de salir armados con cepillo de puas duras a rascar los regalitos de nuestras amigas las palomitas.

En realidad la artífice de este invento ha sido Begotxu, pero mi labor no fue de menor importancia... Yo di el visto bueno.

4 comentarios:

Iniciativa – Quiero tu post más nostálgico | MP3d - Posicionamiento Seo y Adsense dijo...

[...] Kaferemo - No se me escapa ni una - Hemos declarado la guerra [...]

Mariano dijo...

El trabajo y la prolijidad en la colocación de esos "dientes", creo que merecen el resultado.

Tengo un amigo con un problema similar, así que le pasare el link para que estudie tu caso ;)

Saludos nostálgicos.

begotxu dijo...

Mariano,
Llevamos casi un año con los "dientes de cocodrilo" y no sólamente no se han caido, sino que no hemos tenido "regalitos".
Es totalmente recomendable.

La triste vida de las palomas | No se me escapa ni una dijo...

[...] los cocodrilos me asustan, lo reconozco. [...]

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